Andador, ¿sí o no?

 

 Entre los tantos debates acerca de la maternidad y crianza que van cambiando durante los años, el andador es uno de los puestos en duda últimamente.

Por Verónica De Martini

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Foto: elcroteingles.es

Te regalaron o te compraste un andador divino, de esos que vienen con un montón de juguetitos y hasta volante y luces. De repente llega tu amiga a tu casa y te llama la atención de que no está bueno que tengas a tu hijo en el andador, que le hace mal, que lo consultes. Pero por otro lado tu tía te cuenta que ella tuvo a sus cinco hijos usando andador y están todos perfecto. ¿Entonces?

Tanto en el embarazo como en la crianza de nuestros hijos las opiniones de familiares, amigos y hasta doctores van variando. A veces no sabemos si hacerle caso a lo que dicen unos o los otros. ¿Lo ideal? Averiguá bien cuáles son los dos motivos de a favor y en contra, lo mejor es estar informada para tomar una decisión.

Hablamos con la Kinesióloga Fisiatra Mariela Rabellino acerca del andador y estas son sus explicaciones:

¿ Por qué no se recomienda el uso del andador? 

En los últimos años se ha planteado si es beneficioso o no el uso del andador en los niños, esto se debe a que diferentes estudios realizados, la observación y el trabajo con niños sostiene que éste no favorece o acelera el proceso de adquirir la marcha, es decir, no enseña a caminar al niño.

El desplazamiento en el andador no le brinda información correcta a sus pies, no sostiene el cuerpo contra gravedad ni estimula su equilibrio, requisitos básicos para lograr la marcha. Además de ser propensos a accidentes.

Antes de llegar a caminar, el niño debe adquirir hitos madurativos previos que lo preparan para adquirir la bipedestación, estos son el sentarse, gatear y llegar a ponerse de pie en forma independiente. El pasar mucho tiempo o en forma precoz en el andador, retrasa estas funciones. A su vez, los niños se desplazan sentados o semi sentados, no hay alternancia entre los brazos y las piernas, lo cual ve afectado el equilibrio. Esto genera que al sacar al niño del andador este tenga una marcha inestable y desorganizada.

Si me regalaron un andador, ¿puedo ponerlo a mi hijo un rato? ¿o ni siquiera es bueno un rato?

En caso de contar con un andador, este debe ser tomado como un elemento más de pasatiempo, es decir, ningún niño pasa horas sentado en un caballito de madera o de goma, ni jugando en una misma posición. En caso de utilizar un andador este debe ser en forma recreativa y sin abusar de los tiempos. Además debemos tener en cuenta el perfil del niño, con esto nos referimos a que hay niños más movedizos, hiperkineticos, que necesitan gastar más energía, que demandan explorar;  y por otro lado tenemos el perfil de niños más tranquilos, con poca iniciativa de movimiento, o con características físicas y musculares particulares, allí se debe ser mucho más criteriosos en el uso del andador.

Actualmente existen en el mercado otro tipo de elementos que pueden asistir al momento de la marcha y que son más beneficiosos, como ser el caso de los “caminadores”, en el caso de las niñas se puede reemplazar por carritos de paseo de bebes o para las compras, o simplemente una silla pequeña, firme, que ayude a desplazarse en forma más segura.

 

Mariela Rabellino es Kinesióloga Fisiatra con especialización en estimulación temprana. MN 10748