¿Cómo discutir con los hijos?

Ponerse de acuerdo entre los padres, establecer límites y hablar desde el amor y el ejemplo son la clave.

Por Mariana Kersz

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Ilustración: Pixabay

A medida que los chicos crecen también va creciendo su independencia y los planteos y discusiones vienen de la mano. El primer paso es estar preparadas. Si tus hijos te ven debatiendo con tu pareja delante de ellos en plena discusión, es probable que se pongan del lado del papá que los beneficia en el resultado. Por supuesto no podemos anticiparnos a todas las discusiones que vendrán en la vida de nuestros hijos, pero si previamente dialogamos en pareja respecto a pautas básicas y situaciones elementales que potencialmente puedan presentarse, como la ayuda que deberán prestar los niños en las tareas del hogar, el horario de las comidas o la primera vez que nos pida quedarse a dormir en casa de un amigo, por mencionar algunos ejemplos habituales, seguramente muchas de las discusiones pueden ser evitadas o retrasadas. Estas pautas deben negociarse en privado con tu pareja y ser firmes a la hora de marcar estos límites.

Por otro lado, los acuerdos son fundamentales en las discusiones. Saber negociar implica ponerse de acuerdo en que hay un problema a resolver y que los dos quieren escucharse para evitar un castigo. Dependiendo de la edad de tu hijo, utilizar un lenguaje claro y concreto respecto de lo que se espera de él en esa discusión y cuáles son las consecuencias si no se cumple. “Levantá la mochila, o vas a ver lo que te pasa…” no es igual que decirle “Ya hablamos respecto a levantar tu mochila del suelo varias veces. Busquemos un lugar donde dejarla cada vez que llegues del colegio así no queda tirada”.

No amenaces, ni utilices el sarcasmo en las discusiones. Lo ideal es una conversación abierta y sincera que guíe y enseñe también a tu hijo que en esa discusión hay un espacio para aprender: aprender a discutir, a llegar a acuerdos, a negociar. Vos sos su ejemplo. Si comenzás a gritar y a perder el eje de tus argumentos, ¿qué le estás enseñando?

Poniendo límites

Los límites son una señal de amor para nuestros hijos, establecer un fuerte vínculo afectivo nos permite también desarrollar el respeto por las diferencias y  la aceptación de las normas. Por supuesto no todo es límite, pero sistematizar y normalizar algunas cuestiones permite a los niños ordenarse y comprender mejor las reglas de la familia.

En cada discusión tratá de tener presente donde está el error en lo que tus hijos manifiesten y tomalo como evidencia de lo que estén pensando, pero también trabajá para que pueda aprender de esa situación, teniendo en cuenta su frustración. Si tu hijo se altera mucho durante una discusión es importante que le enseñes técnicas de autocontrol. Gritar no es un recurso que funcione, nadie puede entender una solución razonable estando a la defensiva.

Hacer que tus hijos confíen en vos en un inmenso desafío que se reaviva en cada discusión. Mostrarte amorosa pero con límites firmes es la mejor manera de hacerles entender que algo de lo que hicieron tiene que mejorarse; hacerles saber todos los días que estamos orgullosos de ellos y brindarles la seguridad de que pueden contar con sus padres les va a dar el lugar que necesitan para acudir a nosotros aun cuando algo salga mal. ¡Los límites son una enorme prueba de amor!

Mariana Kersz es Psicóloga y Sexóloga, MN 59610, además es la Directora de Clínica de Parejas, un espacio donde brindan apoyo emocional a futuros padres, terapia de parejas, consultorio sexológico entre otros temas. www.clinicadeparejas.com