Cómo identificar y qué hacer con un niño ingrato

Nuestra psicóloga te ayuda a identificar si tu hijo va por el camino de los caprichos  y la ingratitud y qué hacer en ese caso.

Por Mariana Kersz

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¿Cómo identificar indicios?

– Groseros: chicos que no saludan al llegar, no dicen gracias, no dicen por favor. Niños que abiertamente expresan una gran frustración cuando consiguen lo que quieren.

– No muestran aprecio por gestos amables de otras personas hacia ellos.

– No están satisfechos: no importa lo que se les da, ellos siempre quieren algo más grande, más caro, de otro color, etc.

– Son envidiosos: comparan constantemente lo que tienen con lo que otros niños tienen. Esto puede ser juguetes, ropa, actividades, etc.

– Son egoístas: nunca quieren compartir cosas, pero aún requieren que otros lo hagan por ellos.

– Materialistas: pareciera que lo que se les ofrece no tiene ningún valor para ellos, a menos que sea el último modelo, la marca de moda o etc.

Por supuesto hay que hacer una salvedad entre un comportamiento esporádico y un hábito. Del mismo modo en que nosotros, adultos, tenemos días malos, los niños también pueden tener ataques de ira, decepciones o simplemente un mal día, esto es parte de la vida. Pero la situación es conflictiva cuando estos comportamientos negativos son constantes y se repiten, se sostienen en el tiempo. Es fundamental que diferenciemos los rasgos de personalidad y entender la naturaleza de cada uno de nuestros hijos, sin embargo esto no es impedimento para poner límites o controlar estos rasgos de ser necesarios.

¿Qué hacer?

En la gran mayoría de los casos, los niños ingratos o insatisfechos tienen una educación que los ha llevado a comportarse de esta manera, por el modelo y por los valores inclulados. Si los más chicos aprenden con el ejemplo y con los hábitos, hay algunas sugerencias para ayudarlos a lidiar con estas conductas:

– Dar el ejemplo: si queremos un niño educado y feliz con lo que tiene, pero vos te quejás de tu trabajo, de tus amigos y de tu pareja, seguramente esto es lo que tu hijo absorve. Si nosotros no decimos gracias, si no saludamos al entrar y salir de un lugar, si no pedimos las cosas por favor, difícilmente nuestro hijo lo haga como hábito.

– Imponer límites: entendamos los límites como un verdadero acto de amor, porque si inmediatamente consentimos un berrinche, si les compramos todo lo que quieren, si hacen un tremendísimo escándalo porque querían ir a un lugar y terminamos cediendo después de varios “no”, esto tiene consecuencias. Los comportamientos de los chicos tienen que ser ajustados para poder adecuarse de adultos a la sociedad (y entender, aceptar la frustración, es uno de los desafíos más intensos que tenemos como padres).

– Sostener el castigo: si vas a castigarlos por un mal comportamiento es importante que siempre sea un castigo acorde a su edad y que lo sostengas. Si sólo queda en amenazas esto también va a tener consecuencias en su conducta a futuro.

– Respetar: siempre enseñarles a respetar a los demás, independientemente de su edad.

– Participar: hacerlos participar de las tareas familiares y laborales hace que los chicos se involucren más en la dinámica de cada hogar. Desde pequeños gestos como poner los platos en la mesa o ayudar a barrer, anima a los chicos a darse cuenta de que sus acciones son escenciales para el trabajo en equipo y que el agradecimiento que lo acompaña también es tan importante como la acción en si.

– Ser realistas: enseñarles a los hijos que no siempre les podemos dar todo lo que ellos quieren y que a veces, nosotros mismos, no tenemos todo lo que queremos, pero, tal como dice una vieja frase “no tengo todo lo que quiero pero quiero todo lo que tengo”.

 

 

Lic. Mariana Kersz, MN 59610, Psicóloga y Sexóloga Especialista en Terapias de Pareja. www.ClínicaDeParejas.com