¿Cómo prepararnos para la lactancia?

La lactancia es, tal vez, el momento más esperado de encuentro entre la mamá y su bebé. Pero no es fácil y por eso es importante una preparación previa.

Por María Alejandra Rossi

Portrait of a young attractive woman breastfeeding a child, holding on her knees. New born, bonding concept photo, view over the doorway, lifestyle

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Las mamás, algunas más y algunas menos, nos preparamos para la llegada del bebé. Armamos el bolso para el sanatorio, vamos al curso de preparto, aprendemos a pujar o estudiamos todo sobre la cesárea, leemos algún libro sobre crianza, algunas también practican yoga o gimnasia para embarazadas. Todo esto es muy importante y beneficioso, pero uno de los desafíos más grandes a los que nos vamos a enfrentar cuando tengamos finalmente a nuestro bebé en brazos es el de alimentarlo.

La preparación natural

Durante el embarazo, la naturaleza se encarga de preparar el cuerpo de la mujer para la lactancia: los pechos se vuelven más grandes y pesados, aumentan los depósitos de grasas, se desarrollan nuevos conductos lácteos, se visualizan venas bajo la piel provocadas por el aumento de irrigación sanguínea, se oscurece la areola y se desarrollan además, sobre esta superficie, pequeñas protuberancias llamadas glándulas de Montgomery, cuya función es secretar una sustancia, imperceptible a simple vista y de vital importancia. El efecto de esta sustancia sobre la piel es lubricante, antiséptico y odorífero, brindando así al recién nacido la estimulación sensorial que lo guiará hacia el pezón. Cristina Savino, puericultora, asegura que no es aconsejable sustituir la preparación natural utilizando cremas o ungüentos para no interferir dicho proceso. Seguramente llegó a tus oídos que es necesario cepillar los pezones o realizar ciertos ejercicios para endurecerlos antes del nacimiento, ¡pero no! las investigaciones científicas actualizadas sobre lactancia materna han demostrado que son ineficaces y carecen de utilidad alguna. Por el contrario, estos ejercicios pueden generar contracciones, dolor y hasta trauma en la delicada piel.

La forma del pezón

Es necesario saber que la producción de leche NO está definida por la forma o tamaño de los pechos, ni por el tamaño de las areolas, ni siquiera por el tamaño o la forma de los pezones. El pezón es para el bebé una referencia visual, táctil y olfativa que le indica hacia dónde dirigir la boca. Por eso, durante el embarazo la areola aumenta su tamaño, cambia su color y se comienza a secretar la sustancia que servirá de estímulo olfativo para el bebé. Algunas mujeres se asustan al ver que sus pezones no se encuentran para afuera (protráctiles) sino que se ven planos o hacia adentro (retráctiles). Esto no tiene que preocuparnos porque el pezón por sí solo suele volverse protráctil hacia el final del embarazo a causa de las hormonas placentarias. Además, es la succión frecuente del bebé lo que definitivamente ayudará a protruir el tejido de los pezones planos así como el de los umbilicados o retráctiles. Y hay que destacar que el bebé, para poder mamar, no solo necesita introducir el pezón sino parte del tejido mamario que lo rodea, formando así una tetina.
Está bueno que durante el embarazo te familiarices con tus pechos, los conozcas y sepas que esa parte de tu cuerpo tomará gran protagonismo después del nacimiento de tu hijo.

¿Qué hacer para protegerlos?

En principio, es importante registrar que no haya dolor, enrojecimiento y /o grieta, ya que esto indica que algo hay que revisar y mejorar durante la prendida. Hay algunas prácticas fáciles para que realices que cuidaran la piel del pezón y de la areola, se las recuerda con la regla nemotécnica ALAS:
AIRE: los pezones necesitan aire, tanto para sanarse si están lastimados o simplemente para protegerlos de la humedad. Cuando estés en tu casa sola con tu bebé no dudes en tener las lolas al aire, ¡te va a ayudar mucho!
LECHE: está demostrado que tanto el calostro como la leche madura tienen propiedades cicatrizantes, lubricantes y suavizantes para el pezón. Es recomendable humectarlos con leche materna varias veces al día, si se te agrietan un poco ponete tu propia leche ¡y santo remedio!
AGUA: usar solamente agua para higienizarlos. En la ducha no te pases jabón, aceites ni ningún otro producto que puede irritar o interferir con la lubricación natural. . SOL: el sol fortalece y sana los pezones agrietados y ayuda a que se sequen más rápido, exponiéndolos no más de 10 a 15 minutos en los horarios aconsejables según el momento del año.

 

¡Charlas Gratuitas!
La lactancia ¡no es fácil! Pero sí estás informada ayuda ¡y mucho! Hay muchísimas charlas gratuitas a las que pueden ir con tu pareja durante el embarazo para que los dos entiendan y sepan cómo es la alimentación. En estos mismos lugares, una vez que nació tu bebé, vas a poder pedir ayuda si la necesitás.
Fundación Lactancia y Maternidad (www.fundalam.org.ar)
Liga de la Leche (www.ligadelaleche.org.ar)
Asociación Civil Argentina de Puericultura (www.acadp.org.ar)
Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi (www.cdrossi.com)
Espacio Maternelle (www.maternelleonline.com.ar)
Sanatorio Mater Dei (www.sanatoriomaterdei.com.ar).

 

 

Experta consultada: Cristina Savino, Puericultora, Eutonista y Especialista en acompañamiento de embarazadas
Facebook: Contener Dar – Embarazo Lactancia Crianza
Página web: www.contenerdar.com.ar