Diferencias entre mi hija y yo

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Cuando alguien conoce a tu hijo lo primero que hace es decirte si es igual a vos o a tu pareja, a veces hasta recortan como un rompecabezas qué partes de la cara es de uno, y que parte es de otro. Y vos misma te encontrás en tu casa diciendo frases como “Esa actitud la sacó de vos”, “eso es típico mío” y te reís y sorprendés en cómo una persona tan chiquita ya muestra actitudes tan parecidas a ustedes.

Pero el otro día me puse a pensar en las cosas en las que mi hija de tres años no se parece en nada a mí:

Ama tomar helado, sin importar el momento del año ni del día. Puede pasar horas jugando en el agua. Le encanta escuchar música y bailar. Siempre tiene que dormir destapada. Ama no solo hacer un trencito, si no que ella quiere ser la primera y dirigir el recorrido. Es gritona para hablar. No le gusta ver películas. No le gusta el nesquik. Es super sociable. Le encanta la hamaca…

Supongo que la lista podría seguir, y también podría armar una lista igual o más larga acerca de las cosas en las que somos iguales. ¿Pero saben qué? Me gusta ver en las cosas que nos diferenciamos, porque es lo que me demuestra que solita va armando su propia personalidad y preparándose para algún dia tomar vuelo.