¿Disminuye la frecuencia sexual con la llegada de los hijos?

Hoy nuestra Piscóloga – Sexóloga toca este tema que seguro que anda rondando por tu cabeza más de una vez ¿cada cuánto lo hacemos?

Por Mariana Kersz

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“Cuando estabamos de novios teníamos relaciones día por medio, pero ahora que nació nuestro hijo es complicado…yo estoy muy cansada y el llega de trabajar muy tarde, no me dan ganas de tener relaciones. Hace más de 15 días que no pasa nada entre nosotros”.

La frecuencia sexual puede ser un barómetro de cómo está la relación de pareja en cada momento. Cuando pasa un tiempo prolongado entre un encuentro y otro, muchas parejas empiezan a preguntarse qué les pasa. Y la respuesta suele estar afuera: mucho trabajo, los hijos, la familia, las obligaciones, el día a día.

¿Cual es la frecuencia sexual normal? Los sexólogos no tenemos esa respuesta, la tiene cada una de las parejas que nos consultan. Algunas parejas consideran normal tener relaciones todos los días, otras una vez por semana y algunas otras, en su normalidad, una vez cada dos meses.

La líbido, la energía sexual, varía y fluctua del mismo modo en que lo hace nuestra salud, nuestras emociones e incluso la forma en que nos vinculamos con nuestra pareja. Es esperable que en los primeros meses o el primer año de relación todo sea fuego y pasión y lentamente esto disminuya dando lugar a la frecuencia habitual.

Por supuesto hay factores que modifican la frecuencia sexual de una pareja, como una mudanza, un cambio de empleo, el embarazo y por supuesto, la llegada de los hijos.

Socialmente tenemos la creencia de que a mayor número de relaciones sexuales, más felices somos y mejor estamos como pareja.

Pero ¿qué hacer si pasa mucho tiempo entre un encuentro sexual y otro? En principio, plantearlo. Abiertamente hablarlo, manifestar dudas, inquietudes, temores.

En segundo lugar, hacer algo con esto, movilizarlo: darse un baño relajante juntos, reservar un día de spa, mimarse o simplemente dar un paseo de la mano para ir encontrandose como pareja lentamente. Y por supuesto, luego si, ¡manos a la obra! generar un clima agradable siempre ayuda, irse a la cama con lencería linda y sexy (¡o nada! sorprenderlo desnuda bajo las sábanas también es un gran incentivo), poner lindas velas, un aroma que les guste, en fin, generar en el día a día un espacio donde los dos puedan encontrarse y relajarse.

Hay una técnica que se denomina “Petting” (viene de “pet”, en inglés: mascota, sería un equivalente a acariciar, apapachar, mimar, pero obviamente tiene una connotación sexual). Estas caricias eróticas que se generan por el petting, tienen que ver con por ejemplo tomarse 10 minutos del día, todos los días para franelear sin que nadie los vea, casi como adolescentes, en cualquier rincón de la casa. Con la ropa puesta van a hacer(se) todo lo que quieran, besarse, acariciarse, mimarse, tocarse: Todo, excepto los genitales. La sensación de estar haciendo algo prohibido va a llevarlos a situaciones muy divertidas y de mucha complicidad.

Por supuesto hay que aceptar que la frecuencia sexual puede cambiar con la llegada de los hijos y el cansancio por las nuevas tareas que hay que afrontar en el día a día,  sin embargo mantener vivo el deseo y renovar la pasión en una pareja con hijos es una responsabilidad compartida, pero no tiene por qué ser visto como un “trabajo”, sino como un ritual incorporado en los momentos más inesperados.

 

Mariana Kersz,  MN N° 59610, es Sexóloga Especialista en Terapias de Pareja, podés consultarla en www.ClinicaDeParejas.com