Guardar las células madre, ¿vale la pena?

¿De qué se trata? ¿Vale la pena invertir en guardar una porción del cordón umbilical de nuestro bebé?

Por Ana Paula Queija

Foto: Pixabay

Foto: Pixabay

En muchos consultorios médicos, encontramos folletos de Bancos de células madre. Algunos obstetras lo recomiendan mientras que a otros no les parece tan necesario. Quisimos averiguar si realmente vale la pena y hablamos con el Doctor Diego Fernández Sasso, director médico de Criocenter y asesor científico de ABCcordon, quien además es Jefe de Internación pediátrica en el IADT (Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento). Él respondió a nuestras preguntas básicas para que las mamás podamos entender de qué se trata esta alternativa.

1- ¿Qué son las células madre?

Son células con capacidad de autoduplicarse en forma indefinida, que además tienen la capacidad de generar células nuevas. Hay dos grandes divisiones, las adultas y las embrionarias.
A las adultas, las encontramos en la medula ósea y en el cordón umbilical. A su vez podemos hacer dos nuevas divisiones, donde aparecen las hematopoyéticas -que generan todas las células de la sangre- y las mesenquimales, que son más plásticas y tienen la posibilidad de generar células de distinta estirpe, como células del hueso, de la articulación, de la piel y del músculo. Respecto de las embrionarias, se obtienen a partir de un embrión y aún generan cierto debate ético.

2- ¿Para qué sirven?

Hoy el único tratamiento aprobado con células madre es el trasplante de células progenitoras, conocido como “trasplante de medula ósea”. Hay una larga lista de enfermedades que requieren de este procedimiento, enfermedades -por suerte- de presentación infrecuente. Pero existe un gran impulso investigativo que tiende a demostrar los beneficios de la medicina regenerativa. De hecho, se está investigando el uso de estas células para patologías muy diversas como el infarto, la diabetes, las enfermedades neurológicas, y las cirugías estéticas, entre otras

3- ¿Cómo es el proceso de recolección?

El proceso de recolección, cualquiera sea el tipo de parto (por vía vaginal o por cesárea), es completamente indoloro y sólo puede realizarse en los primeros instantes posteriores al parto, luego de que haya nacido el niño y se haya clampeado el cordón. Ni el bebé ni la madre quedan expuestos a ningún riesgo ni dolor durante el proceso de recolección.

4- Si decidimos conservarlas, ¿duran para toda la vida del bebé?

Tanto las células de la sangre del cordón, como las mesenquimales del tejido, se conservan en criopreservación a 190 grados bajo cero. Esto genera un estado particular en el material genético, ya que a tan baja temperatura no hay energía, y por lo tanto no hay posibilidades de que las células realicen sus procesos biológicos: no maduran, no envejecen ni se mueren. De esta manera la célula se mantiene “hibernando” en perfectas condiciones para ser utilizadas en el futuro. Los estudios realizados hasta la actualidad, permiten asegurar que las células madre ya se han mantenido en perfecto estado por un plazo mayor de veinte (20) años.
Si la familia decide guardarla en una empresa privada, esa sangre queda específicamente guardada para el dueño durante toda su vida. El uso potencial para medicina regenerativa hace interesante su guarda.

5- En caso de decidir no guardarlas, se pueden donar. ¿Es así? 

Sí. La donación es un acto generoso, altruista y gratuito. Uno dona al banco público para un desconocido que requiera un “trasplante de medula ósea”. Si el lugar donde va a nacer el bebé es una maternidad apta para la colecta, la sangre se guarda y quedará a la espera de ser usada por algún receptor compatible.

6- ¿Debo almacenar la sangre de cordón de todos mis hijos?

Cada persona es genéticamente única, al igual que sus células madre. En nacimientos múltiples, es recomendable almacenar la sangre de cordón de cada uno de los bebés, para asegurar la exacta compatibilidad genética

7- ¿En cuánto tiempo pueden estar disponibles esas células para ser utilizadas, por ejemplo, en un trasplante?

Las células están disponibles en instantes, ya que el descongelamiento se realiza rápidamente. La demora en disponer de ellas depende de la distancia a la que haya que transportarlas desde el laboratorio. Ese trayecto se debe realizar en condiciones similares a las del almacenamiento por lo que se realiza en termos especiales de nitrógeno líquido.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *