Lactancia, un beneficio para madre e hijo

Tanto vos como tu bebé se verán beneficiados a través de la lactancia.

Por María Fernanda Egüez Ponce

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Foto: Pixabay

 Uno de los primeros recuerdos de una madre primeriza al tener un hijo, apenas unos minutos después de su nacimiento, suele ser  verlo intranquilo, moviéndose despacito y buscando entre sus pechos con la boquita entreabierta. Siendo mamá primeriza no se sabe exactamente qué quiere o qué busca. Generalmente significa que el bebé tiene hambre.

Esta experiencia a la vez que es tierna hace pensar en cuán sabia es la naturaleza y cómo al tener un bebé, el cuerpo se prepara para cada etapa que desarrollará desde la concepción misma hasta cuando se tiene al pequeño en brazos y mucho más adelante. Todo viene incorporado en el cuerpo de la madre, inclusive la forma más sana y más dulce de alimentarlo y de establecer aquel vínculo eterno madre – hijo. Perooo, la realidad es que aunque el hecho de dar de mamar podría ser instintivo, la primera vez que se da el pecho al bebé no se está consciente de la cantidad de beneficios que tiene para ambos.

La Organización Mundial de la Salud, tras años de investigaciones en torno al tema, asegura que “la lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios sanitarios que llegan hasta la edad adulta”.

La Obstetra Patricia Narváez, asegura que son múltiples los beneficios de la lactancia materna e insiste en la importancia que tiene  para la madre y, sobre todo, para el recién nacido a lo largo de toda su vida.

Beneficios para el bebé:

  • La leche materna suministra todos los nutrientes que de forma particular cada recién nacido requiere, según sus características fisiológicas, extendiendo la satisfacción de sus necesidades nutricionales hasta un tercio del segundo año de vida.
  • La leche materna incluye hasta el agua indispensable para el organismo del bebé, por eso la Organización Mundial de la Salud recomienda su ingesta exclusiva durante los primeros seis meses de vida.
  • Lo protege ante enfermedades como: gripes, meningitis, otitis, bronquiolitis, neumonía o diarrea, estas dos últimas causantes de mortalidad infantil, por lo tanto reduce la probabilidad de muerte.
  • Si el niño se enferma, el consumo de leche materna contribuye a su pronto restablecimiento.
  • En la edad adulta, puede contribuir a la prevención de alergias, obesidad, colitis, algunos cánceres o asma.

 Beneficios para la mamá:

  • Se evita el desarrollo de patologías como: anemia, hipertensión e, incluso, reduce la depresión posparto.
  • Disminuyen las posibilidades de padecer cáncer de mamay ovario; y osteoporosis.
  • Al amamantar, el organismo produce la hormona oxitocina, que provoca la contracción del útero y ayuda a que regrese más rápidamente a su tamaño normal, ayudándote a recuperar el peso ganado durante el embarazo. Además, para la “fabricación de la leche” el organismo utiliza las reservas de grasa acumuladas en las 40 semanas de gestación.
  • La misma hormona, oxitocina, se relaciona con el surgimiento de sentimientos positivos como amor, apego y felicidades, reduciendo las sensaciones propias de la depresión post parto.

 Además de estas cualidades que ofrece la lactancia, es también una forma de comunicación: el momento de dar de comer al bebé, madre e hijo comparten el calor corporal, generando en el bebé la sensación de seguridad y bienestar. Claro que esto no quiere decir que si, por alguna razón una mamá  no ha podido dar el pecho a su bebé, haya impedimento para generar esta comunicación por medio de la mamadera y estrecharlo igualmente contra ella.