“Los papás no estamos para ayudar, estamos para ser parte, porque con las mamás somos un equipo”

Por Andrea López Aguerriberry. 

Cuando pensamos en el post parto, la primera imagen suele ser la de un bebé y su mamá, con todo lo que conlleva adaptarse a la alimentación, el cambio de pañales, el ritmo del sueño. Sabemos bien cuál es el rol de la madre y la relación que empieza a construir con su hijo, pero ¿el papá?
Entrevistamos al psicólogo Mauricio Strugo, para que nos cuente más acerca del post parto y aconseje a todos los papás recientes:

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¿De qué maneras puede el padre participar activamente durante el post parto?
La manera más saludable en que el padre puede estar en el posparto es, ante todo, entendiendo a su mujer, sin desconocer todos los cambios hormonales y psíquicos que suceden en ella en el puerperio, para evitar conflictos por desestimar este estado que por arriba de todo indica que está absolutamente conectada con su maternidad y su hijo, cumpliendo la sagrada tarea de adaptarlo a este mundo totalmente opuesto al de adentro de su panza donde no sentía hambre, frío ni tenía ninguna necesidad por satisfacer. El padre debe involucrarse a la par, tiene que estar activo entendiendo la importancia de su presencia para su hijo y su compañera ante semejante cambio para todos; los padres tenemos que salir de ese pensamiento que a pesar de la evolución tecnológica y social sigue operando, de que son las mujeres las que tienen “incorporado el chip” de ser madres y nosotros tenemos que salir a trabajar. Un padre presente en el posparto no ayuda, hace, porque el hijo es de ambos y eso contribuye a la armonía familiar.

¿Qué consejos puede dar a todos los padres recientes?
El consejo más importante es contarle que lo mejor que puede hacer es hablar de lo que va sintiendo durante el embarazo y al momento de nacer el bebé. Tanto a hombres como mujeres el nacimiento de un hijo nos mueve todos los cimientos, pero en general los hombres elegimos callar, y parece que podemos aguantar todo hasta que terminamos reaccionando mal. Otro consejo que le daría es que no se queden con el pedido concreto ni con lo que ven, que aprendan a escuchar, ya que muchas veces el pedido e incluso los enojos de sus mujeres no son por cosas simples, sino que atrás esconden pedidos de contención y de entendimiento ante tanto movimiento. Por último, les aconsejo que aprovechen esta etapa para sensibilizarse y permitir que el amor fluya, porque un hijo es el mejor transistor para conectarnos con nuestros sentimientos y dejar atrás ese lugar que va quedando antiguo, donde el macho que tiene que ser duro y bancarse todo.

¿Cómo puede el hombre ayudar a la madre y al mismo tiempo comenzar a generar un vínculo con su hijo recién nacido?
No es algo que sucede por etapas sino al mismo tiempo, el hecho de generar un vínculo con su hijo desde el principio será sin duda la mejor manera de alivianar la estoica tarea que tienen las madres, si entendemos que salvo dar el pecho, todo lo demás podemos hacerlo también nosotros, nuestro hijo sentirá nuestra presencia y hasta demandará nuestra persona. Nosotros no estamos para ayudar, estamos para ser parte, porque somos un equipo y cuando la cosa funciona así los resultados serán una pareja muy compañera e hijos conectados con la familia y a su debido tiempo con un excelente modelo que replicar cuando ellos formen parejas y sean padres.

Desde su experiencia, ¿De qué forma puede el hombre transitar el post parto sin sentirse excluido?
Hablando, entendiendo que aunque no haya prácticamente libros que hablen del tema, a nosotros también nos pasan cosas con el nacimiento de nuestros hijos, y que lo grave de no hablar es terminar acumulando tanta bronca que terminemos explotando y destruyendo esa familia que en algún momento soñamos armar juntos.
El hombre tiene que entender que la madre y el niño serán uno los primeros tiempos y que en ese sentido quedará afuera, pero debe saber que la madre hace esto instintivamente para terminar de madurar a ese niño que a diferencia de otros mamíferos nace inmaduro y necesita de mucho contacto y pecho para terminar de gestarse fuera de ella. Esto lo hace por nuestro hijo, no por cualquiera, es decir no es a propósito sino al contrario, es signo de tener la fortuna de haber elegido a la mejor madre posible para nuestra cría. La mejor forma de transitar esto es entender que pasa pero no por ello autoexcluirnos o terminar separándonos por no ser mirados, nuestra tarea primero es entender que es absolutamente normal y saludable que pase y luego incluirnos, ser parte y en algún momento hacer que esa diada indiferenciada entre hijo – madre pase a ser un triángulo donde el niño pueda también mirarnos a nosotros y la mujer de a poco recuperar otros roles y espacios personales.

Experto consultado:

Lic. Mauricio Strugo- Psicólogo – Psicoterapeuta Gestáltico
Autor del Libro “Padres o Pareja: el quiebre de la pareja al convertirse en familia”