Mitos acerca del cuidado del recién nacido

En la confusión del posparto, podemos tomar algunas decisiones basadas en costumbres heredadas o en consejos erróneos que no siempre resultan la mejor opción para nuestro bebé.

Por Ana Paula Queija

Justina Soulas Fotografía

Foto: Justina Soulas Fotografía

Entre abuelas, tías, suegra, hermanas y amigas la cantidad de información que recibiste antes del nacimiento de tu bebé ¡fue muchísima! (y mejor no contar la que leíste en internet). Pero no todos esos datos son 100% ciertos, para estar seguras charlamos con la doula Melina Bronfman, y derribamos 5 mitos acerca del cuidado del recién nacido.

MITO 1: Hay que abrigarlos en todas las épocas del año

Muchas veces vamos por la calle con una sensación térmica de 25 grados, y vemos bebés envueltos en mantas de polar y gorros de lana como si hiciera un frío polar. Es normal, a todas las mamás nos desorienta un poco este tema: dudamos al configurar la temperatura de las estufas de casa, de si ponerle camiseta o no, y nos preguntamos si estarán bien, porque sabemos que es incómodo sufrir mucho frío o calor. Es cierto que un bebé no debe tomar frío, pero tampoco es sano que se encuentre bajo múltiples capas de ropa cuando el clima  es caluroso. Melina Bronfman señala: “Por absurdo que parezca, es necesario señalar que el bebé es una persona y su percepción de la temperatura es similar a la del adulto, quizás con un poco más de sensibilidad: es decir, si hace calor, tienen mucho calor. Y si hace frío, tienen mucho frío. De la mejor manera que un bebé regula su temperatura es junto al cuerpo de su madre. Con el calor, transpira y desciende su temperatura. Con el frío, ambos cuerpos igualan sus temperaturas al estar en contacto. Y respecto de la vestimenta, debería ser la misma que necesita su madre. Si ella está sin mangas y en sandalias y el bebé con manta de lana y gorro, hay una distorsión de la percepción de la temperatura y de su regulación”.

MITO 2: Están mejor en el huevito.

Existe la creencia de que los recién nacidos encuentran en su huevito un lugar placentero porque es un entorno similar al del útero materno: calentito, hecho bolita, con el espacio justo. Podría ser cierto, pero no es lo mejor para ellos: “Su columna y todo su esqueleto está en pleno proceso de osificación. Por lo tanto, conviene que esté en una posición estable, horizontal y alineada”, afirma Melina Bronfman, y asegura que la posición horizontal es más sana para que la experiencia de osificación sea lo más exitosa posible. Según la especialista, “las sillas o butacas de bebés no respetan estas necesidades, y están confeccionadas bajo la creencia de que el bebé necesita sentirse contenido. Y es cierto que necesita ser contenido, pero por su madre, no por una superficie rígida anti fisiológica”. ¿Un tip? para los viajes en auto colocá una tela doblada debajo del bebé para evitar tanta curvatura.

MITO 3: Hay que proteger sus pies y sus manos porque están fríos.

Respecto de cómo pasará el bebé sus horas del día, “lo más conveniente es que esté en una colchoneta firme en el suelo, y descalzo (aunque sea invierno)”, dice Bronfman. Asimismo, aconseja que sus manos estén descubiertas, porque cumplen la misma función que los pies: desarrollar la motricidad fina, conocerse a sí mismos -a su cuerpo- y al mundo, y posteriormente, la motricidad gruesa, palancas para impulsarse, idoneidad al tomarse de un mueble, y posteriormente la gestión del equilibrio.

MITO 4: No es necesario hablarles porque no nos entienden.

Hay mamás que les cantan, otras que se quedan en silencio, y quienes hablan constantemente con otras personas. Es lógico no dirigirnos a ellos, por creer que no nos comprenden, pero resulta importante para su seguridad y tranquilidad que aquello que los adultos hagamos con el chico, sea anticipado: “Tenemos que avisarles y mostrarles lo que vamos a hacer con ellos, y que todo lo que les suceda sea una constatación, no una sorpresa. Eso creará un vínculo de confianza de por vida entre el bebé y los adultos, ya que tendrán en cuenta sus necesidades de comodidad y comunicación”, indica Bronfman. Con solo hacer la prueba una vez, verificarás que te entiende y agradece cada cosa que le comuniques.

MITO 5: Es difícil saber lo que un bebé necesita.

¿Sabías que entre la mamá y el bebé existe una sincronización de necesidades? ”Cuando el bebé es recién nacido, la mamá  necesita amamantar casi todo el tiempo para evitar que sus pechos se congestionen. Por su parte, el bebé necesita estar cobijado en brazos maternos por razones que van desde el alimento y el calor, hasta la protección inmunológica. Y la experiencia que mejor satisface estas necesidades es estar en brazos y mamando”, menciona Bronfman, entre decenas de ejemplos que existen. Entonces, lo que tu bebé necesite, tu cuerpo y tu instinto te lo van a indicar (obviamente, dentro de ciertos parámetros lógicos). Además, la experta asegura que las madres desarrollamos una sensibilidad a medida de las necesidades del bebé: “La mujer necesita cubrir las necesidades de su bebé para sentirse buena madre e idónea, y esto la llevará a reaccionar a la par de los pedidos de su hijo”.

Una frase: “Me interesa mucho el desarrollo infantil porque allí está la clave de la sociedad. Si consideramos que actualmente la sociedad debería cambiar,  entonces debemos modificar la manera en la que tratamos a los pequeños”.

Melina Bronfman es madre, doula, músicoterapeuta, terapeuta corporal (eutonista) y coach ontológico. Se capacita regularmente en el Instituto Lóczy de Budapest.