“Para educar a unos hijos agradecidos , siéntete agradecido por tus hijos”

#Leímosynosgustó “El diario de la gratitud” de Janice Kaplan cuenta como un año de pensamiento positivo transformó su vida.

Por Verónica De Martini

img_20161116_110633573-1

Janice Kaplan, escritora y periodista estadounidense, se dio cuenta de que se quejaba mucho: del clima, el tráfico, de si su marido e hijos no hacían tal cosa, hasta que un fin de año decidió cambiar: llevaría un diario de gratitud durante un año, la idea era empezar a valorar lo que tenía, cambiar la actitud y ser agradecida.

Dedica cada capítulo del libro a contarnos anécdotas y reflexiones de cómo, viendo de manera positiva las cosas que le pasaban en el día, aún las más pequeñas, empezó a ser más feliz. Cada capítulo corresponde a un mes del año y en lo que se focalizó en ese mes: su marido, hijos, el clima, el trabajo, su cuerpo, su relación con su hermana, la relación con el dinero…

¿Por qué nos gustó? Por que ella también es mamá (de chicos adolescentes), es esposa, es trabajadora, ¡es como nosotras! Y cada uno de sus hechos cotidianos son los mismos que vivimos nosotras cada día. El capítulo dedicado a su pareja nos enseña a nosotras también a valorar los pequeños gestos de cada día que a veces damos por sentado que si porque es nuestra pareja los tiene que hacer. La idea es que si agradecemos hasta las pequeñas cosas como lavar los platos, estar atentos al preguntarnos por la reunión de hoy, cambiar ese pañal cuando estábamos cansadas, hará que entonces él también empiece a valorar y agradecer por todo lo que nosotras hacemos, ¡y la pareja se verá super beneficiada y más feliz!

Con respecto a los hijos nos hace tomar conciencia de que por supuesto que nuestros hijos  no van a valorar que andemos con el auto de un lado para el otro llevando y trayendo, ellos hoy lo ven como un deber nuestro por ser mamás. ¿Acaso nosotras valorábamos que nuestras madres nos hagan la vianda, nos lleven y nos traigan al colegio, inglés, baile, guitarra? Simplemente lo dábamos por sentado que debía ser así. Ya llegará el momento en que ellos, al igual que lo hicimos nosotras, crezcan y agradezcan por todo lo que hemos hecho, mientras tanto, ¿para qué amargarse?

Por otro lado muchas veces nos preocupamos tanto por ellos que podemos hacerlos sentirse agobiados: “tenés el pelo muy largo”, “ese vestido te queda muy corto”, “¿almorzaste bien hoy?. A veces nos hace falta mostrarles más cuánto los valoramos y lo agradecidos que estamos por ellos “me gustó mucho verte hoy jugar al fútbol, gracias por dejarme ir”, “qué te vaya bien en el exámen, estaré pensando en vos” son frases que pueden ayudar.

Una frase: “Valorar a los hijos tal como son debería ser algo natural y obvio, pero me sorprende la gran cantidad de padres y madres que no lo hacen bien. Los hijos, tengan la edad que tengan, desean la aprobación de sus padres, y hacerles saber que cuentan con ella es un gran regalo”