¿Qué se espera del bebé en su primer año?

Durante el primer año es donde más cambios motrices vemos, con esta nota vas a poder chequear si tu hijo está creciendo bien.

Por Andrea López Aguerriberry

Durante estos primeros meses tu bebé va a necesitar de tu cuerpo para sentirse seguro, regularse y alimentarse, entonces necesita del contacto físico durante muchas horas al día, siendo esto esperable y saludable para él, ¡así que a mimar sin culpas! Y no dudes en festejar cada paso evolutivo de tu bebé con muchos besos y abrazos. Ahora, ¿cuáles son esos cambios?

Melina Bronfman, especialista en Crianza, explica que “en una primera etapa que va desde el nacimiento hasta los 45 días, visualmente es un bebé que suele mostrarse flexionado con tendencia a la tensión en donde se ven sus reflejos. No gobierna ningún movimiento voluntario y su cabeza le pesa desmesuradamente”.

La transición del recién nacido a la etapa de bebé pequeño se da entre los 45 días y los 4 meses, siempre con un margen amplio. Ahora el bebé no está tan preso de sus reflejos sino que comienza a lograr estirarse. Llevará a cabo, poco a poco, algunos movimientos voluntarios, como llevarse una o ambas manos a la boca y levantar sus piernitas contrarrestando la fuerza de la gravedad. “Es imprescindible que todo bebé esté siempre colocado en posición horizontal mirando hacia arriba y no forzar la posición boca abajo, ya que contrariamente a lo que se cree de que está haciendo algún tipo de ejercicio de fortalecimiento, en realidad está tratando de evitar clavarse su propia cara en el suelo, cosa que resulta sumamente doloroso”, agrega Bronfman.
Carola Lopérfido, médica pediatra, explica que las pautas madurativas se dividen en social (la sonrisa social, el balbuceo), motor grueso (rolar, sostén cefálico, trípode y el gateo) y el motor fino, que tiene que ver con habilidades de destrezas manuales finas, como la pinza digital. “En realidad hay muchas tablas del crecimiento madurativo del primer año de vida, y como todas las pautas madurativas, tienen un rango aproximado. Siempre los pediatras podemos esperar entre un mes o dos meses más,” agrega.

 

“Básicamente hay pautas que son muy importantes. La sonrisa social es la primera, que suele darse a la edad estándar de 2 meses. Después aparece el sostén cefálico, que se adquiere a los 3 meses. Otra pauta importante es el hecho de poder sentarse; se llama trípode, porque el bebé se sienta sosteniendo los bracitos hacia adelante. El trípode levemente inestable se adquiere a los 6 meses, que es cuando empiezan a comer. Y después, un poquito más firme a los 6 meses y medio, 7. El balbuceo es muy variable en la edad. Puede ser entre los 6 y 8 meses, aunque el balbuceo inespecífico, el típico “ajó”, también suele darse antes”, enumera Carola Lopérfido.

 

Cuando ya tenga buen dominio de sus brazos y piernas el bebé comenzará a colocarse para terminar de manera totalmente autónoma y voluntaria en posición boca abajo.

 

“El gateo es una pauta motora que es de las más variables y no es indispensable. Muchos nenes no gatean y tiene mucha variabilidad de edad, tanto el gateo como el hecho de caminar. El gateo puede darse entre los 6 meses y el año, pero la edad promedio es los 8 meses. Y la edad promedio para caminar son los 13 meses. Es importante saberlo, porque muchos papás lo esperan al año. Muchos nenes pasan directo a caminar sin gateo previo, o hacen un gateo atípico. Porque gateo tiene que ser que el nene se desplace, aunque no necesariamente en cuatro patas”, afirma Lopérfido.

 Foto gentileza SkipHop (los productos de la imagen pertenecen a la marca)

¡A jugar!

 

Desde la Red Interdisciplinaria de Crianza hacen énfasis en la importancia del juego durante todo este proceso: “Los bebés juegan desde tiempos muy tempranos y es a través del juego que podrán construir su propio cuerpo. Cuando el bebé comienza a llevarse sus manos a la boca, cuando comienza a asir objetos, los agita y también se los lleva a su boca; o al comienzo de la alimentación complementaria, cuando se embadurna con los alimentos, los amasa y los aprieta; cuando juega a vaciar cajones, o cuando arroja objetos por el aire, en realidad lo que está haciendo es descubriendo y al mismo tiempo construyendo su propio cuerpo”.

 

A medida que las habilidades físicas del bebé progresan, comenzará a desplazarse buscando explorar su entorno. La curiosidad y el deseo de descubrir el mundo, es una manifestación espontánea de cada pequeño.  La creación de un entorno seguro y adecuado a la exploración será una tarea fundamental en cada familia.

 

La función motriz es esencial y acompaña al bebé desde el nacimiento. Fomentar su libre movimiento será una excelente manera de acompañar su crecimiento. ¿Cómo lograrlo? Con ropa cómoda, mucho piso, pies descalzos y un espacio acondicionado a las necesidades de la edad y, sobre todo, evitando interferencias en su desarrollo motriz. A partir de esta libertad de movimiento el niño irá desarrollando sus habilidades a su propio ritmo y de manera autónoma.

Además, es importante no apurar ni forzar al niño para llegar a una posición determinada o para caminar. Si el niño no lo hace es porque aún su cuerpo no está preparado para afrontar tal esfuerzo. Lograr un hito antes de tiempo no significa ninguna ventaja en el presente ni en el futuro.

Expertas consultadas:

Melina Bronfman, Especialista en Crianza, Musicoterapeuta.

Carola Lopérfido, Médica Pediatra

Red Interdisciplinaria de Crianza: Adí Nativ (mamá y médica pediatra), Ivana Raschkovan (mamá, psicóloga clínica y docente) y Noelia Schulz (mamá, comunicadora, docente, formadora, doula y asesora de porteo).

Foto: Gentileza Skip Hop