Reflujo

 

Por Verónica De Martini

“Seguro que tiene reflujo”, “el mío tuvo los primeros meses”, “es re común, casi todos los bebés lo tienen”; y miles de frases similares habrás escuchado cuando contás que, durante las noches, tu bebé llora sin parar, le duele la panza y se arquea para atrás.

Reflujo

¿Qué es el reflujo?

Es el movimiento retrógado del contenido gástrico hacia el esófago. Por lo general, este músculo permanece cerrado y el contenido del estómago no regresa al esófago. Cuando regresa es lo que llamamos reflujo.

Se produce porque el músculo del esfínter esofágico inferior (o sea, la válvula que conecta el esófago con el estómago) no está totalmente desarrollada, y esto hace que los alimentos y los jugos gástricos suban desde el estómago al esófago, llegando hasta su boca. Esto hace que el bebé regurgite o “devuelva” la leche. Una vez que su esfínter se desarrolla por completo, el bebé ya no debería regurgitar. En los bebés que tienen Enfermedad de Reflujo Gastro-Esofágico (ERGE), el músculo del esfínter se debilita o se relaja cuando no debe.

¿Cuándo consultar?

Es común que los niños devuelvan leche con mucha frecuencia cuando se alimentan sin otro síntoma y no muestran ninguna señal de que están enfermos y crecen bien. Esto se llama Reflujo Gastro-esofágico fisiológico y la gran mayoría de los bebés, al cumplir un año, ya lo han superado. Pero si además se agregan otros síntomas como falta de progresión de peso, irritabilidad especialmente después de alimentarse, cólicos que se manifiestan con llantos que duran más de tres horas al día sin causa médica aparente, o que adopta posición de arqueamiento de la espalda (tira la cabeza hacia atrás), o pueden aparecer problemas respiratorios como sibilancias, laringitis, se podría pensar que se trata de ERGE. La ERGE también es común en bebés pero para el primer año aún el 10% de los bebes tienen ERGE.

Si sospechas que puede ser el caso de tu bebé quédate tranqui, el Reflujo Gastro-esofágico fisiológico es benigno, ocurre en dos tercios de lactantes sanos y se resuelve entre los 9 a 12 meses, pudiendo llegar hasta los 2 años. Lo ideal es que lo consultes con tu pediatra y seguramente te derive en un gastroenterólogo que te dará la medicación adecuada.

 

Experta consultada: Dra. Avancini Maria Cecilia MN: 102751